jueves, 10 de mayo de 2012

Una red inalámbrica que le sirva a su negocio La popularidad del Wi-Fi hizo que muchos decisores empresariales creyeran que dotar de conectividad inalámbrica a sus oficinas era tan sencillo como comprar un router hogareño e instalarlo. Sin embargo, una auténtica red empresarial debe ser capaz de satisfacer necesidades técnicas y de negocios, en términos de desempeño, confiabilidad, cobertura, seguridad y escalabilidad. Estas redes profesionales pueden dar soporte no sólo a la conectividad básica, como reemplazo o extensión de la red cableada, sino también a prestaciones como voz sobre IP inalámbrica, control de acceso y hasta control de activos. El primer paso hacia su red inalámbrica empresarial es leer esta nota. La primera opción para instalar una red inalámbrica en una oficina suele ser sencilla: se compra un router inalámbrico en el supermercado o en la casa de computación, y se enchufa a la red. Cualquiera que sea capaz de interpretar las instrucciones de instalación del “wizard” de configuración puede dejarla funcionando. Estos routers son los hermanos mayores de los routers hogareños, y a menudo pueden satisfacer las necesidades de las organizaciones pequeñas, las sucursales y las oficinas de los profesionales independientes. La segunda opción es buscar a algún técnico conocido que pueda tirar algunos cables de red desde el switch, e instalar un punto de acceso inalámbrico. Si este técnico se da maña, podrá configurar una seguridad mínima, incluso podrá ingeniárselas para que la cobertura sea más o menos uniforme. Ninguna de estas opciones responde a una decisión de negocios y, de hecho, ambas ofrecen resultados pobres: redes que sólo pueden dar las prestaciones empresariales más básicas, y que a menudo son vulnerables a toda clase de intrusiones. En este sentido, y a diferencia de lo que sucede con las redes cableadas, la información de las redes inalámbricas viaja por un medio al que todos tienen acceso, por lo que la exposición a los ataques y las intrusiones es propia del sistema y es inevitable. Por otra parte, correr aplicaciones críticas o que transporten datos sensibles sobre estas redes es, cuanto menos, imprudente. El despliegue de auténticas redes inalámbricas empresariales (ó WLANs empresariales) exige la asistencia de un profesional con cierto expertise. “Ese profesional debe conocer los principios propagación de Radio Frecuencia, conceptos de antenas y, en el área de Networking, especialmente manejo de VLANs y ruteo IP”, especifica Patricio Bandurek, gerente técnico de Bug Soluciones Informáticas. Adicionalmente, debe conocer las soluciones disponibles en el mercado y cómo articularlas con las necesidades del cliente, porque en materia de redes inalámbricas no aplica aquello de “One Size Fits All”. “Lo primero que debe de hacer es entender para qué se va a utilizar esa red inalámbrica, a fin de establecer los requerimientos de performance y seguridad”, apunta Gustavo Ramón, encargado de Ventas de Viditec. “Una instalación no profesional, casi con seguridad, arrojará un funcionamiento errático en la solución, y no se lograrán los objetivos de ancho de banda requerido, cobertura y, lo que es peor, se puede comprometer la seguridad de toda la red”, advierte Bandurek. Por otra parte, resolver los problemas de una red que no fue correctamente concebida puede ser una tarea compleja. “No realizar una implementación racional de una red inalámbrica, desde el punto de vista físico, termina en que, cuando al red no cumpla los requisitos, no podamos saber por qué esta fallando ni como reaccionar, no tendremos un punto de arranque. De la misma forma en que los errores en los cables de cobre y la fibra óptica terminan impactando en el desempeño final de la red, los errores en el despliegue inalámbrico van a afectar al tráfico de datos, pero a diferencia de lo que pasa en una red conmutada, donde los errores de la capa física quedan circunscriptos al puerto del switch, en una red Wireless los problemas los pagan todos los usuarios, porque el espectro de radio frecuencia un medio compartido por todos los usuarios
Nuevo módem router 3G e inalámbrico de Huawei El módem router Wi-Fi B260a permite contar con conectividad 3G, con una velocidad de bajada de 7,2 Mbps, y de subida de 5,76 Mbps. Este equipo de Huawei apunta a proveer conectividad en aquellas zonas donde no hay cobertura de la red fija o donde está deteriorada, permitiéndole al usuario conectar sus dispositivos Wi-Fi, un teléfono analógico o una red LAN. Estará disponible a través del operador celular Claro. El proveedor de soluciones Huawei anunció el lanzamiento del módem router Wi-Fi B260a, para su disponibilidad a través de Claro. Este producto permite contar con conectividad 3G, con una velocidad de downstream (enlace de bajada) de 7,2 Mbps y upstream (subida) de 5,76 Mbps. Huawei B260a apunta a proveer conectividad en aquellas zonas donde no hay cobertura de la red fija o donde está deteriorada, permitiéndole al usuario conectar sus dispositivos Wi-Fi, un teléfono analógico o una red LAN. Gracias a este producto, además, se puede mejorar la recepción de la señal Wi-Fi ya que cuenta con la posibilidad de conectar una antena externa, convirtiéndolo en una excelente solución para brindar conectividad en zonas rurales o de escasa cobertura. El equipo funciona en las bandas de GSM/GPRS/EDGE (850/900/1800/1900 MHz) y UMTS/WCDMA (850/1900/2100 MHz), y soporta Wi-Fi 802.11b/g. Posee un puerto de conexión telefónica, un puerto LAN (para conexión con la PC), conector de alimentación y de antena. Incluye antena interna (antena externa opcional). También tiene un panel LED para indicar el estado del equipo.
La importancia de la innovación en las PyMEs Por: Omar Quiroga Muchas empresas piensan que la innovación no es algo que puedan implementar. A veces esto se debe a que no saben qué es innovar o cómo son los procesos para lograrlo. Algunas PyMEs suelen creer que determinados conceptos que maneja la jerga del management le son totalmente ajenos e inaplicables para la realidad que viven. Ante la propuesta de implementación de alguna idea que apunte a mejorar la competitividad, pero que les resulte extraña, la respuesta llega en forma inmediata: “Eso no es para nosotros”, “Somos demasiado pequeños”, “Mi empresa es muy especial” o “No va a funcionar”. Por supuesto que entre esos conceptos “extraños” está la innovación. Entonces, cabe preguntarse: ¿Es importante innovar en las PyMEs? ¿O es realmente cierto que no es aplicable en este tipo de empresas? Para responder la pregunta es necesario detenerse un instante en definir qué es y para qué sirve la innovación. En sus inicios, el movimiento hacia la innovación se confundió con la creatividad. Más precisamente con un señor creativo y bastante loco que conduce a través de diversos juegos y ejercicios a un conjunto de empleados a expresar aquellas ideas que hasta el momento no habían aflorado. Pero la innovación no es un proceso místico. Tampoco es sentarse a meditar frente al mar esperando que surja esa idea transformadora. Las actividades lúdicas y de meditación deben apreciarse, pero actualmente es muy evidente que la innovación es algo muy distinto a eso. Para ser efectiva, la construcción de esa dinámica grupal orientada hacia lo creativo tiene que encuadrarse en una planificación extremadamente rigurosa de un proceso de innovación. Esa es la única manera en que un conjunto de “ideas creativas” se puedan transformar en negocios concretos y específicos. Habitualmente suele confundirse el concepto de innovación, se simplifica en la creación de nuevos productos. Pero esa es sólo una de las formas de innovación. Y no es precisamente la más importante. No todos los tipos de innovación son iguales. Aclarando este punto, Gary Hamel establece una clasificación que determina cuatro tipos ordenados de menor a mayor importancia: • Innovación operativa: está vinculada a la búsqueda fundamentalmente de la preeminencia en la calidad de la infraestructura de los sistemas informáticos de la empresa. Son avances en hardware y software que tienden a disiparse rápidamente, lo cual significa que es muy difícil sostener este tipo de ventajas durante mucho tiempo. En este tipo de innovación encontramos un ejército de consultoras dedicadas a transferir las mejores prácticas de las empresas exitosas hacia aquellas de rendimiento discreto con el objeto de al menos ponerlas en un mismo punto de partida. • Innovación de productos y/o servicios: también es una ventaja competitiva efímera la que se consigue a partir de este tipo de innovación ya que el ritmo acelerado de los avances tecnológicos permite dejar obsoleto velozmente lo que ayer era un producto de última generación. Lo que es claro hoy en día es que los productos novedosos rara vez confieren un liderazgo duradero. • Innovación estratégica: supone modelos empresariales audaces que ponen al rojo vivo al mercado en el cual competimos. Un ejemplo emblemático es el de Ryanair, la primera aerolínea de bajo costo en Europa. • Innovación administrativa: La misma sacude el pensamiento convencional y cambia las reglas de juego vigentes hasta ese momento. Ford y General Motors alguna vez fueron pioneras en la innovación administrativa en el primer cuarto del siglo XX. Este tipo de innovación pone su acento en desafiar los retos que el futuro nos plantea y convertir la innovación en un trabajo de todos los días, creando un entorno laboral atractivo que inspire a la gente a dar lo mejor de sí mismos. En un contexto en el cual los ciclos de vida de las estrategias es cada vez más breve, quienes trabajamos desde el ámbito académico y profesional debemos desterrar la cultura de la resignación de la PyME que mencionábamos al inicio. La pequeña y mediana empresa es un emprendimiento comercial como cualquier otro. Atraviesa un momento de su ciclo de vida en el que busca su identidad, consolidar un sistema de valores y desarrollar conocimientos para mejorar su competitividad en los mercados. Para afrontar estos desafíos necesitan innovar, ya que es la única fórmula que una empresa tiene para buscar el éxito y, una vez alcanzado, sostenerlo en el tiempo. También innovar es la única manera de sobrevivir en un mundo en el que en sus mercados se pelea a todo o nada. Transformar una PyME en una empresa ágil, veloz e innovadora, significa efectuar un abordaje sistémico que nos permita otorgarle la competitividad suficiente para posicionarse en el mercado con un producto o servicio que se diferencie de sus competidores. Ello debe estar apoyado en la productividad de la PyME. La única manera de lograrlo en un contexto inestable, turbulento y cargado de incertidumbre es aplicando un proceso de innovación permanente. Se convierte así en un término imposible de ignorar en el vocabulario y en cada acción de las pequeñas y medianas empresas.